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28/12/2008

Reírse de uno mismo

El día de los Santos Innocentes se presta a bromas de diversa índole. Ya está bien que el calendario marque un día específico para dar rienda suelta al ingenio y al humor, aunque el origen de la fecha no es gracioso en absoluto.

Volviendo al humor... ¿por qué restringirlo sólo al 28 de Diciembre? ¿No es bueno cualquier momento del año? ¡Especialmente para reírse de uno mismo!

16/12/2008

Cantidad y calidad


Ésta es la foto de sólo una pequeña parte de una tableta
de chocolate que nos trajeron de Lanzarote.
La tableta entera pesaba 1 Kilo y estaba formada
por 10 porciones de 100 gramos cada una.
La cantidad no tiene porqué estar reñida con la calidad.
Indiscutiblemente... ¡un placer para los sentidos!

28/11/2008

¿Sufrir para lucir?

Anda con dificultades. Cruza la calle y -cuando la luz del semáforo está a punto de cambiar- intenta correr, pero no puede. Lleva unos zapatos semi-abiertos con un tacón de aguja de esos de vértigo. Se le ven los dedos de los pies agarrotados y en tensión, no sé si es para mantener el equilibrio o si es una reacción al frío gélido que más bien invita a otro tipo de calzado. Sus piernas parecen haber sido envasadas al vacío con unos vaqueros ceñidos que obviamente le oprimen la cintura. No me fijo en el resto de su atuendo, sólo veo que lleva bajo el brazo una carpeta de la universidad. Deduzco que va a clase. No entro en cuestiones estéticas, pero dudo de que se pueda sentir cómoda. Si yo fuera ella creo que contaría las horas para llegar a casa y sentir el alivio de quitarme la ropa.

10/11/2008

Un toque cómico

Ayer anunciaban en la televisión una película que hace años vi en la pantalla grande. Cualquier imagen o referencia a esta película inmediatamente me lleva a recordar algo que ocurrió ese día en el cine.

Yo iba con una amiga del instituto , tendríamos unos 17 años. Llegamos con unos minutos de margen, no había casi nadie. Escogimos una buena ubicación y estuvimos charlando hasta que se apagaron las luces y empezó la proyección. La sala seguía prácticamente vacía. Pasados unos 10 minutos entró un señor mayor y, aunque tenía mil y una opciones, escogió nuestra misma fila. Todos los asientos estaban libres excepto los nuestros. Lo vi que avanzaba con algo de dificultad y con movimientos titubeantes. Deduje que sus ojos todavía no se habían adaptado a la oscuridad, aunque con la edad seguramente tampoco tenía una gran agudez visual. Seguía adelantando posiciones, imagino que buscando un lugar céntrico. Cuando ya había alcanzado nuestra altura decidió sentarse. ¡Justo donde estaba yo! ¡Sí, sentó encima de mí! Con mi reacción refleja se dio cuenta del error y rectificó con la rapidez que le permitían sus condiciones físicas, pero a mí y a mi amiga nos entró un ataque de risa de los que parecen imposibles de acallar. Una equivocación la puede tener cualquiera y, con todo nuestro respeto hacia el señor, la situación resultaba graciosa.

La película era triste y dramática, pero para nosotras aquella anécdota le dio un curioso toque cómico. No he vuelto a ver la película de principio a fin, pero como decía al inicio, cualquier referencia a ella me trae recuerdos de aquel día. ¡Es lo que tienen las asociaciones de la mente!

04/11/2008

Iluminación navideña

Hace unos días empezaron a instalar la típicas luces de Navidad. Cada año me pregunto si es necesario colgarlas dos meses antes. La razón que se me ocurre responde exclusivamente a motivos consumistas y comerciales.

¿O será que son sólo cuatro personas contadas las que se encargan de toda la iluminación navideña? En este caso podría entender la premura ya que entonces se trataría de una cuestión de previsión y organización del trabajo. Se podría hacer el montaje con antelación, pero eso no implicaría tener que encender los incontables millones de bombillas hasta que realmente llegara la Navidad, ¿no?

01/11/2008

Dejar el pesimismo

Estaba escuchando por internet un programa de radio que se emitió hace unos días y me ha llamado la atención una frase que pronunciaba Enrique Mariscal:

"Yo recomiendo dejar el pesimismo para épocas mejores."

29/10/2008

Cajón multiusos

Ayer hicimos una comida familiar inesperada. Faltaba una silla en casa y a mi hermano se le ocurrió traer el cajón, una de sus más recientes adquisiciones musicales.

Hace poco tuvimos el placer de ir a verle tocar, junto con algunos compañeros, y la verdad es que la actuación nos sorprendió gratamente. Ya se sabe, cuando hay arte...

De entrada parece un instrumento sencillo y sin mucho misterio, pero -como dice mi hermano- tiene muchas utilidades más allá de la musical. Ayer, con un pequeño cojín encima, hizo las veces de silla. Hoy yo lo he utilizado de reposapiés y más tarde de mesa para el portátil. También he comprobado su efecto terapéutico: uno da cuatro toquecitos -aunque sea con poca gracia- y en cuestión de segundos se siente renovado.

Si es que a veces... en la sencillez está el secreto.

22/10/2008

El reto más grande

La pequeña tenía poco más de tres años. La estatura correspondía a su edad, pero su manera de actuar, sus preguntas, sus razonamientos parecían propios de alguien con más tiempo de vida. Acabábamos de conocer tanto a la niña como a sus padres.

Compartimos un par de horas juntos, mientras tomábamos algo con un grupo grande de gente. Durante ese tiempo me encantó observar cómo se dirigían a la niña, cómo la trataban y cómo la educaban con cada pequeño acto, con cada palabra, con cada detalle... Todo era cariño, escucha, paciencia, ternura, respeto, confianza... parecía que tenían unos principios muy claros y que habían estado pensando a conciencia en cómo educar a su hija, aunque luego confesaran sus inseguridades. ¿Y quién no las tiene? Educar es uno de los retos más grandes de la vida y nadie nace sabiendo cómo hacerlo, pero es genial ver a padres y madres como los de la pequeña Celia. No sé para ella, pero para mí fue toda una lección.


21/10/2008

Conduciendo Sonrisas

A veces parace que en el mundo sólo ocurran cosas negativas, pero nada más lejos de la realidad. Cada día tienen lugar actos maravillosos, que quizá no son noticia, pero ahí están.

Este pasado domingo tuve la oportunidad de colaborar en la segunda edición de un evento especialmente entrañable dirigido a niños y niñas, en algunos casos con realidades delicadas.

Organizar un evento de la envergadura de Conduciendo Sonrisas require entusiasmo, compromiso e ilusión, pero los centenares de sonrisas que allí se generaron tienen un valor incalculable. Puede que -como en la primera edición- sí que aparezca en la prensa, pero no es lo verdaderamente más importante.

16/10/2008

Contradicciones

Va charlando y caminando por la calle cuando alguien se le cruza y le da un pequeño empujón sin disculparse. Se gira algo desconcertada y le dice a su acompañante: - ¡Hay que ver lo mal educadas que son algunas personas!- Acto seguido coge el último cigarro de la cajetilla de tabaco que lleva en el bolsillo y... ¿Qué hace con ella? La estruja con la mano y a continuación la tira al suelo, al lado de un árbol.

Es cierto que a veces vemos la paja en el ojo ajeno y no nos damos cuenta de nuestras propias contradicciones.

14/10/2008

Reunión de vecinos

Las reuniones de vecinos suelen ser encuentros en los que se tratan temas que incumben a la comunidad de personas que viven en un mismo bloque, urbanización... A veces se asiste a ellas más por un sentido del deber que por otra cosa ya que por lo general no suelen ser una de esas ocasiones cuya llegada se espera con impaciencia e ilusión.

Hace un par de días en nuestro edificio nos reunimos unos cuantos vecinos y algunos amigos, pero no para debatir ni acordar nada sino simplemente para contar y escuchar cuentos. Sentados cómodamente en el suelo con cojines y mantitas, creamos un espacio especialmente acogedor en el que no faltaron el té ni los postres caseros para compartir. ¡Para sentirse como en casa! Cada uno -de forma libre y espontánea- podía contar alguna historia o cuento mientras los demás escuchábamos con interés y atención.

Desde aquí un agradecimiento a los vecinos del 4º 5ª que tuvieron la iniciativa de proponer la original velada. Si duda una idea diferente para un domingo por la tarde, una reunión de vecinos de esas que a uno le quedan ganas de repetir.

06/10/2008

¿Qué quieres ser de mayor?



Quizá no es una visión especialmente positiva del hecho de crecer y hacerse mayor, pero puede servir para reflexionar.

26/09/2008

Cuentacuentos

Ayer pasamos parte de la tarde escuchando cuentos en un conocido parque de la ciudad, eran cuentos asiáticos. La chica que contaba los cuentos lo hacía con gracia y entusiasmo e iba adecuadamente vestida para la ocasión. Estaba lleno de niños de corta edad y de jóvenes padres y madres que disfrutaban de una actividad muy familiar. Las historias eran interesantes, algunas divertidas y simpáticas. Disfruté dejándome transportar por las palabras que escuchaba, pero lo más especial de todo fue observar las sorprendentes reacciones de los niños y admirar su auténtica espontaneidad.

10/09/2008

Su turno

Llego a las oficinas de la Dirección General de Tráfico con el objetivo de renovar un permiso de conducir que en contadas ocasiones he desenpolvado de su cajón.

Esperaba encontrar gente, pero no toda aquella multitud. ¡Buf! He tardado un poquito en averiguar a qué mostrador me tenía que dirigir y una vez allí casi desisto al ver toda la gente que había esperando. Pulso el botón para coger mi turno. Miro la pantalla: ¡faltaban más de 70 números! Estaba considerando la opción de echarme para atrás y hacer la gestión por correo, cuando inesperadamente se me acerca un chico y me ofrece su número. Me dice: - toma, ahora te queda un pelín menos. De repente pasaba a tener menos de 10 personas por delante
. Tuve el tiempo justo de darle las gracias al muchacho y de preparar toda la documentación para hacer la gestión correspondiente. En un momento tenía mi permiso provisional en las manos.

Resulta curioso que justo ayer yo hiciera algo muy parecido. Estaba en la oficina de Correos y cuando ya casi era mi turno cambié de opinión. Antes de irme le di mi número a una señora con la que había estado hablando mientras esperaba. Le ayudé a rellenar un formulario y me acabó contando su delicada situación familiar. No tiene más importancia, pero resulta curioso como a veces en la vida uno recibe incluso más de lo que da.

30/08/2008

Colecciones y fascículos

Septiembre está a la vuelta de la esquina y una de las señales evidentes que anuncian su llegada son los incalculables anuncios de colecciones y fascículos. Cada año el mismo bombardeo, pero eso sí, cada inicio de curso aparecen nuevas ideas para coleccionar, muchas de ellas bastante curiosas.

Algunas personas puede que se encuentren ante un verdadero dilema este próximo domingo y como la primera entrega siempre tiene un precio tan tentador y aparentemente tan asequible para todos los bolsillos...

Respetando gustos y voluntades, tengo que decir que a mí la lluvia de anuncios me parece realmente excesiva.

06/07/2008

Un sillón en el rellano

Hace algunos meses, de la noche a la mañana apareció un sillón en el rellano. Podría ser que alguien hubiese tenido el detalle de ofrecer al resto de vecinos un lugar donde poder sentarse y descansar con tranquilidad, pero esta hipótesis rápidamente perdía todo fundamento.

Se adivinaba que el sillón un día había sido de color blanco y no del tono amarillento que tenía entonces. Había generosas manchas de grasa y algún que otro agujero. Realmente estaba para tirar, restaurar o reciclar de alguna forma. Lo más probable es que el dueño había querido deshacerse de él, pero se equivocó de lugar. I allí se quedó el sillón durante meses.

Hace algunos días, volviendo del trabajo, noté algo diferente. El sillón no estaba. Supongo que algún vecino había decidido terminar el proceso que un día alguien dejó a medias. Menos mal que no todo el mundo deja en el rellano aquello que ya no quiere. La verdad es que se agradece.

01/07/2008

Etapas

A lo largo de la vida uno va pasando por diferentes etapas. Cuando se agota una etapa, empieza otra que -a su vez- puede que también termine, iniciándose una nueva... Es como si uno fuera cerrando y abriendo puertas a lo largo del camino. A veces uno escoge cerrar esas puertas de forma voluntaria y decide abrir las siguientes con curiosidad y energía. En otras ocasiones uno no hace los cambios por elección propia, pero sigue hacia adelante con esperanza. A menudo se convive con la incertidumbre de lo que aún está por llegar, pero es importante no dejar que el presente se escurra sin más.

Seguramente la opción óptima es procurar vivir al 100% cada momento, aprendiendo y sacando lo mejor de cada instante y -si hay un final- abrir la siguente puerta con confianza, ilusión y ganas de seguir caminando.

23/05/2008

Al fondo a la derecha

Todos sabemos que en los bares, restaurantes y otros establecimientos similares los servicios suelen estar al fondo a la derecha. No sé si debe haber una razón que lo justifique, pero -según mi experiencia- parece que es una realidad. Cuando uno pregunta por el lavabo las probabilidades de obtener la respuesta típica y tópica son bastante elevadas, pero aun así la mayoría de veces uno hace la pregunta de rigor, aunque sólo sea a modo de confirmación.

Hace unos días, en una cafetería vi un cartel de madera colgado en una de las puertas que parecía responder a la pregunta. El cartel simplemente decía: "¡ES AQUÍ!". A pesar de lo explícito del mensaje acabé preguntando a una de las dependientas para asegurarme de que no me metía en la cocina o en algún otro espacio autorizado exclusivamente al personal del local. Debo admitir que el recurso es original, pero igual no han conseguido evitar que decenas de clientes dejen de hacer la misma pregunta una y otra vez.

21/05/2008

Restaurante para dos

Pedir una mesa para dos en un restaurante es algo bastante común. Lo que quizá no es tan habitual es pedir un restaurante para dos.

Hacía días que habíamos decidido salir a cenar. El lugar lo escogimos más bien por proximidad y por probar algo nuevo, pero no teníamos ningún tipo de referencia. Hay que decir que era un martes por la noche y era más bien pronto. Desde la calle se veía poco más que una barra de bar y era imposible adivinar si había mesas libres. Entramos y un amable y joven camarero nos recibió y nos acompañó hacia el interior. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que éramos los primeros clientes de la noche. Era algo inevitable sospechar y dudar de si habría alguna razón oculta que justificara la ausencia de comensales, pero decidimos no juzgar antes de tiempo y disfrutar de la velada. Cuando ya estábamos terminando el segundo plato llegamos a la conclusión de que habíamos sido los primeros y también íbamos a ser los únicos.

El lugar era acogedor, el servicio fue muy correcto, la comida de calidad y el precio más o menos asequible. A pesar de que el comedor estuviera vacío no nos sentimos atosigados. Obviamente los camareros estaban algo pendientes de nosotros, pero sin llegar a incomodar.

Cuando estábamos con los postres, el cocinero -con su inconfundible uniforme blanco- salió de la cocina. No dijo nada, pero dirigió la mirada hacia nosotros. No sé si la actividad habitual del restaurante es parecida todos los días (si fuera así no creo que el negocio pueda sostenerse mucho tiempo), pero sé que esa noche de martes el cocinero pudo cocinar y hubo alguien que disfrutó de sus platos. Igual se sintió algo más realizado que otros días o quizá no, quién sabe.

20/05/2008

Cuando empezó a ir bien

La semana pasada tuve la oportunidad de ir -muy bien acompañada- a un concierto de un conocido cantautor. No puedo decir que sea una admiradora incondiconal, pero me resulta agradable escucharle, tanto cuando canta como cuando habla. Sus canciones suelen tener mensaje y me da la sensación de que es una persona sensata, de espíritu crítico, con gran sensibilidad y buen sentido del humor.

El concierto tuvo lugar en un gran auditorio, pero uno podía llegar a sentirse como si estuviera entre amigos. El público reconocía con facilidad los primeros acordes de cada canción y tarareaba orgulloso cada uno de los temas, incluso los más nuevos. De vez en cuando los focos iluminaban y daban protagonismo a lo que realmente parecía una alfombra de gente, eran instantes muy emotivos.

Entre canciones, el artista regalaba algún comentario o contaba alguna anécdota. Hubo un momento en que dijo algo así como "cuando las cosas empezaron a ir bien hace 14 años...". Y entonces yo empecé a pensar como debía ser su vida antes de que "las cosas empezaran a ir bien". Seguramente el camino no había sido nada fácil, igual nunca llegó a imaginar tal éxito... Yo misma me preguntaba si es posible describir con palabras la emoción de escuchar centenares o incluso miles de personas cantando con entusiamo lo que uno un día compuso con poca más compañía que una guitarra.